Niños especiales y su visita al odontólogo

Ser madre de un niño especial, es definido regularmente como una escuela de amor, en ambas vertientes, amor de madre y amor de hijo.
Muchos síndromes y condiciones especiales afectan la dentición desde su formación. Así como el desarrollo craneo-maxilo facial del niño. Entre los signos más comunes están: ausencia dentaria, paladar profundo, labio o paladar hendido, dientes supernumerarios, respiración oral. Sumado a esto, se agregan factores sensoriales, de comunicación y psicológicos; dificultándose de esta manera la consulta odontológica.
El cuidado de la salud oral de estos pacientes se inicia desde la casa y debe ser seguido de cerca por un profesional de la salud oral, generalmente el odontopediatra. No solo con la intención de mantener una boca sana, sino con el objetivo de prevenir complicaciones sistémicas y brindarle al paciente una mejor calidad de vida, tanto en término de salud, como de estética.
Una sana alimentación es primordial para una buena salud oral; la higiene es otro factor de suma importancia que debe ser tomado en cuenta y supervisado por un adulto; cada paciente es único y dependiendo de sus habilidades psicológicas y motoras él podrá o no realizar por sí mismo el cepillado dental, uso del hilo dental y un enjuague oral. Estos tres elementos deben ser incluidos en su rutina diaria, ya sea por él mismo, con ayuda o manipulado por una tercera persona.
Un cepillo dental de cerdas suaves, puntas redondeadas y mangos ergonómicos facilitan llegar a todas las superficies dentarias brindando mejor protección contra la caries dental y la enfermedad periodontal. La pasta dental o enjuague oral debido a su composición química nos ayudará a disminuir la formación de placa bacteriana o biofilm, combatir la halitosis y xerostomía, entre otros.
El profesional de la salud oral siempre le indicará productos avalados por estudios científicos.
Para pacientes con limitaciones motoras marcadas, el uso del cepillo eléctrico es una herramienta que le permite mantener cierta independencia y facilita el proceso de higiene.
Lo ideal es que la primera consulta al odontólogo sea planificada y en sus primeros años de vida, no por una emergencia o por un dolor. Los padres deben comunicarse con el dentista previamente, hablar con relación a la situación del paciente, expresar sus dudas y temores, las necesidades de su hijo y sus expectativas.


Fuente: Hoy Digital

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